Teníamos muchas ganas de conocerlo. Llegamos a lo que fue el casco de l Estancia, donde un solitario guardaparques nos dio la bienvenida. Nos explicó que debíamos desandar el camino pues la entrada a la pingüinera estaba unos tres km. hacia atras y que desde allí había otros recorridos. No nos cobró entrada ( algo que nos sorprendió para un parque nacional).
Tranquilos emprendimos el camino. Como Guille y yo (sobre todo yo, estaba con mi rodilla al hombro después del esfuerzo de los días anteriores) decidimos quedarnos en el auto.El resto del equipo, partió a conocer a los pingüinos bebé.
Desde allí, fuimos hasta el mirador de los lobos marinos. Increíble estar junto al mar....
Desde allí, retomamos la ruta 3 hasta Puerto San Julián... Gracias al GPS llegamos a La casa de Marina. Desde afuera, la casita no dice mucho, pero nos sorprendió agradablemente las instalaciones. la Verdad, muy buena. Dejamos las cosa y salimos a recorrer la costanera.
Considerando que había que festejar, buscamos un restaurant y terminamos en Naos. Elegimos entrada: rabas y guanaco ahumado. Después de la forma en la que se nos cruzaron dos en la ruta, nos agradó mucho vengarnos así.
guanaco ahumado
Después del pescado con salsa de verdeo y los postres, nos fuimos a descansar para estar preparados para el otro tramo: Trelew.






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