viernes, 23 de enero de 2015

Iniciamos la vuelta

Después de tantas emociones en El Calafate, bien temprano nos despedimos para emprender el regreso. Cruzamos la meseta hacia el mar, por una ruta asfaltada y desierta. Así que radio, mates y paciencia. Llegamos a Comodoro, pasamos por Rada Tilly, y Caleta Olivia. ¿Sería mucho pedir que identifiquen correctamente las salidas, no? Hicimos varias rotondas y tuvimos que recurrir al GPS, pero llegamos al Parque Nacional de Monte León.
Teníamos muchas ganas de conocerlo. Llegamos a lo que fue el casco de l Estancia, donde un solitario guardaparques nos dio la bienvenida. Nos explicó que debíamos desandar el camino pues la entrada a la pingüinera estaba unos tres km. hacia atras y que desde allí había otros recorridos. No nos cobró entrada ( algo que nos sorprendió para un parque nacional).
Tranquilos emprendimos el camino. Como Guille y yo (sobre todo yo, estaba con mi rodilla al hombro después del esfuerzo de los días anteriores) decidimos quedarnos en el auto.El resto del equipo, partió a conocer a los pingüinos bebé.



Desde allí, fuimos hasta el mirador de los lobos marinos. Increíble estar junto al mar....


Desde allí, retomamos la ruta 3 hasta Puerto San Julián... Gracias al GPS llegamos a La casa de Marina. Desde afuera, la casita no dice mucho, pero nos sorprendió agradablemente las instalaciones. la Verdad, muy buena. Dejamos las cosa y salimos a recorrer la costanera.




Considerando que había que festejar, buscamos un restaurant y terminamos en Naos. Elegimos entrada: rabas y guanaco ahumado. Después de la forma en la que se nos cruzaron dos en la ruta, nos agradó mucho vengarnos así.
guanaco ahumado






Después del pescado con salsa de verdeo y los postres, nos fuimos a descansar para estar preparados para el otro tramo: Trelew.


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