Salimos por la desembocadura del Río Chubut junto con el resto de los barcos de pescadores, que aprovechaban la marea alta para ir a trabajar. La verdad es que no pueden ser tan tindas. Es emocionante ver tantas en su ambiente y haciendo lo que más les gusta: jugar.
Después de disfrutar de las toninas, nos fuimos a Playa Unión. Parecía mentira, estar en la playa con tanto calor después de haber pasado tanto frío unos días antes. Los chicos aprovecharon el mar y Adri se dedicó ajuntar piedritas.
Después, cuando el calor apretaba más, nos fuimos hasta Gaiman. Tomamos unos mates cerca del río. Intentamos recorrer las chacras para encontrar las últimas cerezas pero no las encontramos. Cargamos nafta y pegamos la vuelta a Trelew.
Como era la última noche, fuimos a buscar un restaurant; encontramos uno frente a la Plaza principal, llamado Sugar. Pequeño, bien decorado y muy ricos los platos. Pedimos picada de mar para dos, bife de chorizo (Guille), cordero (yo) y pollo con salsa de naranja (Bru). Los postres fueron marquise de chocolate y copa Sugar.
La verdad un buen broche para el viaje que durante tiempo habíamos organizado.






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