Cargamos todo, paramos a comprar el pan para los sandwichs y unas facturitas.
Hicimos el recorrido de un camino espectacular con hermosos caracoles que registramos a la vuelta. Lo bueno era que todos los autos "iban" así, que no nos encontramos con autos de frente ( lo mismo nos pasó a la vuelta).
Llegamos hasta la entrada del Parque, y prolijamente paramos en la garita de entrada, para informarnos y pagar la entrada. Para nuestra sorpresa, no había nadie. Así que volvimos al auto, para ver si encontrábamos algo.
En una encrucijada, preguntamos y fuimos a la Intendencia, dónde nos dijeron que lo mejor para recorrer en un día era ir a la parte norte. Había que tomar el camino hacia Cholila, de ripio, para acceder hasta la pasarela del Río Arrayanes. Hacia allí fuimos.
Después de un lento avance, en un camino poco cuidado y que en zonas era bastante malo, recorrimos un hermoso recorrido en el que sobre la izquierda nos deslumbraba un lago hermoso. Tardamos en encontrar dónde estaba la pasarela, ya que los carteles están como para los que vienen desde Cholila.
Una vez que dimos con el estacionamiento, tomamos las mochilas, las cámaras de fotos y largamos. Un camino eñalizado nos llevó hasta la pasarela sobre el Río Arrayanes. ¡Una maravilla!
Después de cruzar, nos dirigimos hasta Puerto Chucao. Para que tengan idea de los recorridos, aquí hay un buen detalle: http://www.parquesnacionales.gob.ar/areas-protegidas/region-patagonia/pn-los-alerces/
Después de un rato de caminar sobre la costa del lago, vimos los rápidos:
Más adelante encontramos al Lahuan solitario, un alerce que debe haber visto varios siglos de historia:
Antes de llegar a Puerto Chucao, y gracias al ojo especialista de Américo vimos a una pájara carpintera dándole de comer a su pichoncito: un amor...
En lugar de volver por el mismo camino, decidimos tomar un avamino que sale a la izquierda, por lo que terminamos bordeando la isla, tomando el camino de la cosata. Es muy interesante que esté bien marcado y que a la vez, uno no se encuentre con nadie. Da la sensación de ser los únicos en ese lugar.
Volvimos por la pasarela, al estacionamiento y desde allí a la Playa del Francés.
Otra vez lo mismo: en la ruta no hay carteles, así que hay que estar atentos. Estacionamos, dejamos los autos y bajamos las cosas para el picnic. Nos acomodamos en un lugarcito, al reparo del viento y a la sombra, y a disfrutar de la paz.
Después del almuerzo, la siesta, los más valientes se metieron en el Lago Futalaufquen. Nos quedamos hasta la tarde, ya que todavía queríamos ver la Cascada Irigoyen. Desandamos el camino, y llegamos realmente muy hermosa por el caudal que llevaba.
Cerca de las 18.00hs.emprendimos el regreso, parando en el mirador del camino para apreciar los caracoles.
Nos sorprendió mucho la cantidad de casas, cabañas, etc. dentro del parque, por lo que busqué información y encontrés estp:
http://www.parkswatch.org/parkprofile.php?l=spa&country=arg&park=loal&page=hum
Al llegar a los deptos. nos dispusimos a armar las hamburguesas ( al horno) que fueron devoradas por todos.
Al otro día saldríamos temprano, porque saldríamos para Los Antiguos.
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