Paramos en Río Colorado, cargamos nafta y compramos duraznos, pelones y cerezas exquisitas. Volvimos a parar en Pellegrini y desde allí... Lincoln.
El viaje fue largo pero tranquilo. Sin ningún tipo de contratiempo, No siquiera una pinchadura.
La verdad que lo disfrutamos mucho y el resto de la peña que no viajó igual nos acompañó y ya vendrán nuevos viajes.
Al llegar a casa, el cuentakilómetros marcaba:
O sea, que hicimos...
7135 kilómetros....

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