El camino es muy lindo, va cambiando se pasa por pequeños arroyos con puentes traídos del ferrocarril y se ve al Chaltén desde otro ángulo.
LLegamos con tiempo, y esperamos la salida del pequeño catamarán.
Nos acomodamos pero la navegación no duró más de 18 minutos. Llegamos al embarcadero tan nuevo que la madera resplandecía. Allí, nos esperaba el guía que nos explicó que había dos opciones:
una bordear el arroyo y llegar hasta el Glaciar Tordecillas, en una caminata un poco exigente y autoguiada. Nos dijo que considerando que el recorrido era nuevo, había zonas con barro y por eso también ofrecía un recorrido por el bosque para los que no nos animábamos. Luego, nos encontraríamos en un domo en el que podríamos tomar una café caliente.
Desde luego, Bruno se anotó en la caminata al glaciar.
Lo que vio fue ésto:
Nosotros, lleamos hasta la orilla del Lago...
Volvimos al refugio, donde nos instalamos en una banquetitas tomando café mientras esperábamos al resto.
Cerca de las 13.00hs. llegó el catamarán para hacer la navegación y pegar la vuelta.
El paisaje es realmente hermoso, poder ver los glaciares colgantes y las pequeñas cascadas escondidas que se arman hasta el Lago.
A la vuelta el Chaltén nos regaló estás imágenes:
Desde acá sólo nos quedaba salir para el Calafate, previo pasa por la Panadería de los Salteños a comprar chipas y galletitas con chocolate que estaban exquisitos.


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